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En Agosto de 2010, durante las vacaciones de verano estuve explorando Galicia y Asturias. En los últimos días llegué a Taramundi, no había estado antes en la zona y visitamos el “Molino-museo del Agua”. Allí conocimos a una mujer muy amable y simpática, Rosa, que nos invitó a acercarnos a comer a un lugar diferente, así que, acabamos nuestra visita y decidimos dirigirnos a ese lugar, que nos había descrito como un rincón único.
Cuando llegamos a la aldea de As Veigas quedé impresionado. As Veigas es una aldea, un conjunto reducido de casitas entre montañas, emplazado en un entorno excepcional, un bosque salvaje, en el corazón de una reserva natural. A Veigas había permanecido despoblada durante casi dos décadas y está siendo restaurada por una familia, Rosa y Alfredo, y asombrosamente han conseguido conservar todo el encanto de la aldea original. Construida con materiales primigenios de la zona, maderas y piedra (pizarra).
Se trata de un proyecto de turismo rural, a mi entender desarrollado y dirigido un esmero extraordinario. Si pasas por As Veigas, en el mesón-museo podrás comer guisos típicos de la zona (muy bien cocinados), donde te atenderán inmejorablemente y te harán sentir como en familia. Y si decides quedarte a pasar noche también podrás disponer de casa, para pasar noche o unos días.
Guardo un gran recuerdo de mi visita a As Veigas, y si esta fotografía y estas palabras sirven para contribuir de alguna forma a la conservación de este enclave, ésta es mi humilde aportación en agradecimiento a la atención recibida.
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