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Las transformaciones de París durante el Segundo Imperio constituyen una serie de modernizaciones vividas por la capital francesa de 1852 a 1870 y llevadas a cabo por Napoleón III y el barón Haussmann.
Los trabajos se llevaron a cabo en toda la ciudad, tanto en el corazón de París, como en los barrios periféricos: calles y bulevares, restauración de fachadas, remodelación de los espacios verdes, mobiliario urbano, creación de un alcantarillado y trabajos de conservación en monumentos públicos. El «haussmannianismo» no se contenta solamente con trazar calles y crear los equipamientos adecuados. Interviene también en el aspecto estético de los inmuebles privados. El inmueble no es autónomo y debe construir un aspecto urbano unificado con otros edificios. La fachada se organiza alrededor de líneas horizontales fuertes que a menudo se prosiguen de un edificio a la otra: balcón, cornisa, la alineación perfecciona fachadas sin retiradas ni salientes importantes.Sobre la fachada, los progresos de las técnicas de aserradura y de transporte permiten utilizar la piedra de sillería en «gran aparato», es decir en forma de gruesos bloques y no en enchapado simple. Las calles producen un efecto monumental que dispensa los edificios de recurrir a la decoración: escultura o moldeados se multiplicarán sólo hacia el fin del siglo. Las transformaciones haussmannianas mejoraron la calidad de vida dentro de la capital. El Segundo Imperio marcó tanto la historia urbana de París como todas las corrientes arquitectónicas y urbanísticas posteriores serán forzadas a referirse, sea para adaptarse, ó para rechazarlo, ó todavía para intentar repetir ciertos elementos. Después de la Segunda Guerra Mundial, en cambio, las nuevas necesidades de viviendas y el acceso, un siglo después de Napoleón III, de un nuevo poder voluntarista con la Quinta República gaullista abren una nueva era del urbanismo parisino. Ésta rechaza casi completamente la herencia hausmaniana en provecho de las ideas de Le Corbusier, abandonando la alineación sobre calle, la limitación de la dimensión y la calle misma, abandonado al transporte automotor en provecho de espacios para peatones en base al «urbanismo de Dalle» (urbanismo de reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial). Este nuevo modelo puesto rápidamente en tela de juicio en los años 1970, que marcan el principio del redescubrimiento de la herencia hausmaniana: la vuelta a la calle multifuncional se acompaña de una vuelta a la limitación de la dimensión y, en ciertos distritos de una tentativa de recobrar la homogeneidad arquitectónica de las manzanas del Segundo Imperio. El gran público parisino tiene hoy una visión positiva de la herencia haussmanniana, hasta el punto de que ciertos suburbios, por ejemplo Issy-les-Moulineaux o Puteaux, han construido barrios que reivindican hasta en su nombre («distrito haussmanniano») la herencia haussmanniana. Estos barrios son en realidad unas imitaciones de la arquitectura pos-haussmanniana de principios del siglo XX con sus «miradores» y sus loggias (balcones espaciosos, sobre todo cubiertos, conteniendo un cierre sobre una de sus caras). |
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